Canción de protesta de ayer y hoy

Publicado el: 3 agosto, 2015

En: ARTÍCULOS

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La canción de protesta ha sido parte de nuestra historia desde los años 20, cuando comenzaron a sonar los primeros versos en las mineras del norte. Luego vino la fundación de la Nueva Canción Chilena gracias al aporte de Violeta Parra y luego Víctor Jara, quienes fueron las piedras angulares de los músicos que, a través de sus letras, pretendían visibilizar injusticias y desigualdades sociales que hasta nuestros días escuchamos en artistas de esta época.

El mapa político de Chile por los años 60 estuvo cargado a la polarización del pensamiento, pero sin dudas que el movimiento de izquierda, ligado al partido comunista, fueron los que más aportaron en este corriente con bandas como Inti Illimani, quienes crearon en el año 1969, junto al compositor Sergio Ortega, el himno de la candidatura de Salvador Allende “Venceremos”, o como la fundación en el 65 de La Peña de los Parra, que luego fue el lugar de encuentro de este movimiento social/musical en esa época.

Así se fue forjando esta generación, que a la postre vivió el calvario de la represión política y social con el advenimiento de la dictadura militar, que terminó por enterrar toda muestra de música que fuera contraria a su régimen. Es por eso que durante ese periodo, las bandas que fueron claves para la Nueva Canción Chilena como Quilapayún, Patricio Manns, Isabel y Ángel Parra tuvieron que callar o viajar al exilio para mantenerse con vida.

ESTALLIDO SOCIAL

Luego de la migración masiva de artistas y músicos al extranjero que se vivió en la época del 70, vino un movimiento que se formó bajo los ojos atentos de la dictadura. Músicos que vivieron la represión en primera persona le dieron un nuevo aire a la canción de protesta, que tuvo lugar en los más recónditos espacios clandestinos culturales a lo largo del país, en espacial en Santiago y gracias a Ricardo García, que por el año 1975 fundó el sello Alerce donde se le dio cabida a los músicos que continuaron la senda de la Nueva Canción Chilena, que luego se denominó Canto Nuevo, con bandas como Santiago del Nuevo Extremo, Sol y Lluvia, Eduardo Gatti, entre otros, quienes mantuvieron la línea política en sus letras.

Fueron los músicos de los años 80 los que marcaron esta generación, pero no todos eran parte de este canto nuevo, ya que muchos prefirieron buscar en el pop la manera de hacer música sin problemas como Aparato Raro, Aterrizaje Forzoso o Electrodomésticos, quienes sonaban en las fiestas de la época con gran fuerza, pero hubo una banda que, a pesar de estar en el mundo del pop fue capaz de remecer a toda una generación. Jorge González y Los Prisioneros encontraron la fórmula para llegar a todos con simplicidad musical, pero con letras potentes que calaron hondo en los más jóvenes, que escucharon ahí la canción de protesta más significativa.

Los Prisioneros fueron capaces de hacer canciones llenas de contenido social, como La Voz de los 80’ o el Baile de los que Sobran cuando decía “A otros le enseñaron secretos que a ti no, a otros dieron de verdad esa cosa llamada educación. Ellos pedían esfuerzo ellos pedían dedicación, ¿y para qué?, Para terminar bailando y pateando piedras”. Temas que se transformaron en himnos de una generación que vivió bajo opresión, pero que luego de estas canciones, encontraron una luz de esperanza en la lucha a través de la música.

DEMOCRACIA

La época de los 90’ fue difícil. A pesar de la llegada de la democracia, la tensión seguía con niveles muy altos, por lo mismo la desconfianza comenzó a hacer eco entre los músicos de esos años, que desde los suburbios comenzaron a sonar canciones que seguían descontentos con este nuevo régimen. El Punk y el Hip Hop fueron los movimientos que surgieron espontáneamente desde este descontento social, donde los marginados encontraron una herramienta de visibilización.

El punk de los Fiskales Ad-Hok sonó fuerte cuando gritaban cosas como “Esta es la historia de Alicia en el país de las mentiras, mordida, violada por perros capitalistas, la historia de mi patria usada y manosead por tanto cerdo, perro, puto, negociante”. Los Miserables, con mensajes más políticos decían cosas como “¿Qué pasa en el jaguar que todo está al revés?, Miseria en las calles todos lo pueden ver, Niños pidiendo en los pasillo del metro, Los senadores aprueban subir sus sueldos. Los Hospitales son una porquería, te mueres si no tienes cheque en garantía. En el jaguar hay senadores vitalicios, en el jaguar la cultura es para los ricos. Aquí los militares son condecorados, mientras profesores son exonerados. ¿Qué pasa en el jaguar que todo está al revés? Justicia sordomuda tampoco quiere ver”. El descontento social se hacía presenta en este tipo de bandas que no estaban de acuerdo con este nuevo modelo heredado de años pasados. (Cualquier coincidencia con la situación actual es mera coincidencia).

El hip hop de Makiza con frases como “Basta de tener que entretenerme, hay que escucharme, No hay que adorarme, ni reírme, hay que entenderme. El mensaje que te entregamos no sale en ninguna revista de moda, Por qué acá la jungla el animal es persona. Nuestra búsqueda será problemas para muchos, no nos escondemos bajo instituciones de cartuchos. Luchamos, hacemos todo lo que queremos, revolucionarios, jóvenes somos”. El Rap se hizo parte de este movimiento con este tema icónico de la generación de los 90’, que siguió con canciones de protesta, pero esta vez ya no era solamente la política el eje central, sino que el descontento social era lo que movía a esta generación que vivió toda su infancia bajo la suela de la dictadura.

Es en esta época, post dictadura y en medio de un gobierno de transición, es que la canción de protesta siguió de pie, con distintas caras y distintos sonidos, pero con la misma fuerza social de los años 60.

EL NUEVO MILENIO

La nueva camada de artistas chilenos han tenido una gran repercusión, no solo a nivel nacional, sino que en distintos lugares del mundo se escucha la música chilena, reconociendo en ella el talento de estos jóvenes desprejuiciados, pero que poco tienen de protesta.

Luego de 35 años de democracia, la canción de protesta sigue sonando en alguno de los artistas nacionales actuales. Manuel García, Ana Tijoux, Camila Morenos, Nano Stern son algunos de los que han traído estas letras a las nuevas generaciones, que ven en sepia lo sucedido en épocas pasadas y hacen una diferenciación con los músicos más ligados al pop.

Actualmente las letras que mueven a la canción de protesta ya no son compuestas desde la política propiamente tal, sino que las desigualdades sociales son el motor que estos nuevos exponentes de la música nacional. La libertad de expresión, igualdad de género y diversidad sexual son algunos de los temas que hoy en día marcan el discurso de los nuevos compositores.

Si hablamos de canciones con contenido social, tenemos que nombrar a la mujer que actualmente es un referente internacional de la lucha de causas político/social. Ana Tijoux es reconocida en el mundo por el aporte de sus letras que hablan de desigualdad y opresión al los pueblos originarios. Anita es una de las artistas nacionales que durante toda su carrera a izado la bandera de la canción de protesta con temas como Shock, Vengo, Sacar la Voz, Antipatriarca y tantas otras que suenan a lo largo de todos sus discos.

El reconocimiento a la rapera chilena llegó hasta el mercado norteamericano, quienes la han nominaron en cuatro oportunidades al Grammy Latino y tres a los Grammy estadounidenses.

Letras como Millones de Camila Moreno, que dicho sea de paso, fue nominada al Grammy latino el 2009 por esta canción: “Farmacéutica, trasatlántica, trasandina. Una vida se apaga porque le estorba. Que no se muera pronto pa’ darle la vacuna. Ellos dicen ser buenos reparten pastillas. Ay qué pena que le da si se hace tira. Ellos dicen ser buenos reparten pastillas. Ay qué pena que le da pero es mentira”.

Esta nueva camada de artistas jóvenes ven desde su experiencia social, la manera de entregar contenido de protesta a esta nueva generación de jóvenes que poco sentido político/social tienen, ya que ven con mirada perdida aquellas letras compuestas por músicos ligados a la política de los años 70.

“Esperanza, la puta esperanza, todos creen que les perteneces, pero yo ya no quiero esperar mi danzar. Esperanza mi amada esperanza, no me claves más hondo tu lanza, Ándate antes que todo comience otra vez” canta uno de los exponentes de la trova nacional Nano Stern.

Manuel García es otro cantautor que encontró en la canción de protesta, su inspiración para grandes letras de sus discos como solista. Sus canciones están llenas de poesía y metáforas, que hacen de su trabajo, uno de los más destacados de nuestro territorio.

Como podemos ir escuchando en este recorrido por el tiempo, la canción de protesta ha sido parte de nuestra cultura desde los años 60’ hasta nuestros días. Diferentes matices y maneras de abordar los problemas político/social hacen la diferencia entre las generaciones de artistas, que con sus letras, buscan entregar algo más que talento musical.

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