Sabineando en una noche de crisis

Publicado el: 28 agosto, 2014

En: CONCIERTOS

Visitas: 2708

Tags: , , ,

Anoche, si alguien hubiese pasado por el Movistar Arena sin saber quién tocaba, de seguro hubiera pensado que había una convención de malos imitadores de Charles Chaplin o Alex DeLarge. Pero lo cierto es que las cientos de personas que vestían bombín en el Parque O´Higgins no estaban por el icono del cine mudo ni por el psicópata de la Naranja Mecánica. Todos estaban esperando a Joaquín Sabina y su show “500 noches para una crisis”.

Pasadas las 21:00 horas, hizo su entrada el flaco de Úbeda. Con traje verde y bombín negro dio inicio a su show, el que está basado en el disco “19 días y 500 noches” del año 1999, el cuál nació cuando el español cumplía a sus 50 años de vida, periodo de excesos, crisis y problemas de salud y en que un accidente vascular lo llevó a decir por un tiempo “Cerrado por derribo”.

Sabina aparece presentando sus canallas historias de faldas, riñas, desengaños, copas y amistades 15 años después. Aparecen en el escenario con la canción “Ahora que…”, con la cual comienza el reactualizado disco. Destaca, por otro lado, una nueva versión de “Nos sobran los motivos”.

Durante su concierto, Sabina también se toma el tiempo para realizar un pequeño homenaje a Nicanor Parra y Antonio Skármeta, este último por ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2014.

Pero su amor y estrecho vínculo con Chile no termina con esa copa levantada en honor al autor de Ardiente Paciencia. Con “Violetas para Violeta”, le rinde honores a la hermana del antipoeta y recuerda los sucesos ocurridos en septiembre de 1973. Con esto se lleva la ovación del público.

El espectáculo termina de forma perfecta y rotunda con Sabina y sus músicos abrazados al borde del escenario, mientras de fondo suena “la canción de los buenos borrachos”. Un final para un show que no defraudó a nadie. Aunque más viejo (o más sabio), el español sigue teniendo ese carisma y carácter que lo caracteriza. Aunque pasen 500 noches o 15 años, Sabina sigue siendo el cuate que no deja indiferente a nadie y aunque los excesos los haya disminuido, lo canalla no se le quita ni por si acaso.

 

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *